Con la entrada en vigor del e-invoicing obligatorio el 1 de septiembre de 2026, las autoridades fiscales francesas han publicado una guía práctica que explica cómo deben gestionar las organizaciones los problemas técnicos, garantizar la continuidad del negocio y demostrar el cumplimiento durante la implantación.
El enfoque pasa de la preparación a la ejecución
A menos de dos meses del inicio del e-invoicing obligatorio en Francia, muchas organizaciones han entrado en la fase final de su implantación.
Las Partner Dematerialisation Platforms (PDP) se están conectando, las pruebas ya están en marcha y los equipos financieros preparan sus procesos operativos para la puesta en producción. Aunque la mayoría de las organizaciones comprenden los requisitos legales, todavía quedan muchas dudas prácticas.
¿Qué ocurre si una factura no puede intercambiarse electrónicamente el primer día? ¿Pueden seguir procesándose las facturas si una plataforma deja de estar disponible temporalmente? ¿Los problemas de implantación darán lugar inmediatamente a sanciones?
Para responder a estas preguntas, la administración tributaria francesa (DGFiP) ha publicado una guía oficial de puesta en marcha dirigida a las empresas.
En lugar de introducir nueva legislación, la guía explica cómo deben gestionar las organizaciones las primeras semanas tras la entrada en vigor del e-invoicing obligatorio. Confirma las obligaciones legales y ofrece orientación práctica para situaciones en las que se produzcan problemas técnicos u operativos.
Lo más importante es que la fecha de implantación se mantiene el 1 de septiembre de 2026.
Esta publicación se basa en la confirmación previa de Francia de que la implantación obligatoria comenzará el 1 de septiembre de 2026. Mientras que aquel anuncio aportó certeza sobre el calendario de implantación, esta nueva guía responde a una cuestión diferente: cómo deben gestionar las empresas la transición una vez que la obligación entre en vigor.
En lugar de modificar la reforma, la DGFiP explica cómo deben afrontar las organizaciones los desafíos prácticos de la implantación, mantener la continuidad del negocio y seguir avanzando hacia el cumplimiento durante la fase inicial.
Si se perdió nuestra actualización anterior sobre el calendario de implantación confirmado, puede leerla aquí: Francia mantiene la fecha de septiembre para el e-invoicing pese a las especulaciones sobre un posible aplazamiento.
La continuidad del negocio es la prioridad
Uno de los mensajes más claros de la guía es que los problemas técnicos durante la puesta en marcha nunca deben interrumpir innecesariamente la actividad empresarial.
Si el intercambio electrónico de facturas deja de estar disponible temporalmente debido a problemas técnicos u operativos, las empresas podrán seguir intercambiando facturas a través de los canales existentes, como correo electrónico, PDF, facturas en papel o conexiones EDI ya implantadas.
Las facturas intercambiadas mediante estos canales temporales seguirán siendo válidas para su procesamiento, pago y deducción del IVA, siempre que correspondan a operaciones comerciales reales y contengan toda la información requerida.
Esto no significa que la facturación electrónica pase a ser opcional. Las autoridades fiscales francesas dejan claro que estos canales alternativos solo tienen como objetivo garantizar la continuidad del negocio mientras las organizaciones resuelven los problemas de implantación y continúan avanzando hacia el cumplimiento total.
Para los departamentos financieros, esto significa que la entrada en vigor en septiembre ya no debe verse como un escenario de todo o nada. La prioridad es mantener operativo el procesamiento de facturas mientras se siguen implantando los procesos electrónicos exigidos por la reforma.
Las obligaciones legales no han cambiado
Aunque la guía introduce cierta flexibilidad práctica, no deja lugar a dudas sobre las obligaciones legales.
A partir del 1 de septiembre de 2026:
- todas las empresas incluidas en el ámbito de aplicación deberán poder recibir facturas electrónicas;
- las grandes empresas (GE) y las empresas de tamaño intermedio (ETI) deberán emitir facturas electrónicas a través de una Partner Dematerialisation Platform (PDP) certificada;
- también entrarán en vigor las obligaciones de e-reporting correspondientes.
La guía indica expresamente que este enfoque práctico no supone un aplazamiento ni una suspensión de la reforma.
Por tanto, se espera que las empresas sigan avanzando hacia el cumplimiento total mientras gestionan los desafíos temporales derivados de la implantación.
No espere a que todos los procesos estén completamente preparados
Una de las aclaraciones más valiosas está dirigida a las organizaciones que gestionan implantaciones complejas.
La DGFiP aconseja expresamente a las empresas no retrasar la implantación hasta que todas las entidades jurídicas, clientes o flujos de facturas estén completamente preparados.
En su lugar, las organizaciones deberían empezar a utilizar el e-invoicing allí donde los procesos ya estén listos, dar prioridad a los flujos de facturas de mayor volumen o más críticos para el negocio y seguir estabilizando las áreas restantes después de la puesta en producción.
Esto resulta especialmente relevante para organizaciones que operan con múltiples entidades jurídicas, entornos ERP o centros de servicios compartidos. Las implantaciones a gran escala rara vez alcanzan todos los hitos al mismo tiempo.
En lugar de retrasar todo el despliegue, se anima a las empresas a comenzar con los flujos de facturas que ya están preparados y continuar estabilizando los escenarios más complejos. La guía reconoce la realidad operativa de las implantaciones empresariales, manteniendo al mismo tiempo la expectativa de que las organizaciones sigan avanzando hacia el cumplimiento total.
El cumplimiento se evaluará por las acciones, no por la perfección
Quizá la parte más tranquilizadora de la guía sea la relativa a la aplicación de las obligaciones durante el periodo inicial.
Las obligaciones legales siguen siendo plenamente aplicables. Sin embargo, las autoridades fiscales francesas indican que las empresas que experimenten dificultades reales durante la implantación no serán sancionadas automáticamente solo porque surjan problemas durante las primeras semanas.
En su lugar, la administración evaluará si las organizaciones pueden demostrar que están trabajando activamente para alcanzar el cumplimiento total.
Algunos ejemplos son:
- planes de implantación;
- incorporación a una PDP;
- actividades de prueba;
- incidencias documentadas;
- tickets de soporte;
- acciones correctivas;
- planes de despliegue.
Para los responsables financieros, el mensaje es claro. No se espera una ejecución perfecta desde el primer día, sino un programa de implantación bien gestionado y con evidencias claras del progreso continuo.
Los controles operativos adquieren aún más importancia
La guía también refuerza varios controles operativos que los equipos financieros ya deberían estar preparando.
Durante el periodo de transición, las organizaciones deben asegurarse de evitar:
- el procesamiento duplicado de facturas;
- los pagos duplicados;
- los asientos contables duplicados;
- las deducciones duplicadas del IVA;
- las presentaciones duplicadas de e-reporting.
La guía también confirma que las empresas deben seguir recopilando los datos de e-reporting cuando problemas técnicos temporales impidan su envío inmediato. Una vez que los sistemas vuelvan a estar disponibles, deberán presentar la información pendiente, garantizando que los datos permanezcan completos y coherentes.
Para los equipos financieros, esto refuerza la idea de que el cumplimiento depende tanto de una buena gobernanza operativa como de la tecnología.
La documentación debe formar parte del proyecto de implantación
Un tema recurrente a lo largo de la guía es la documentación.
La DGFiP anima reiteradamente a las empresas a conservar pruebas que demuestren sus esfuerzos en materia de cumplimiento, incluidos planes de implantación, actividades de prueba, comunicaciones con proveedores de software o PDP, tickets de soporte, mensajes de error, calendarios de despliegue y acciones correctivas.
Para muchas organizaciones, esto significa que la gobernanza del proyecto será tan importante como la propia implantación técnica. Las evidencias de las pruebas, incidencias, acciones correctivas y decisiones de despliegue deben recopilarse durante todo el proyecto y no reconstruirse posteriormente.
Si surgen preguntas después de la puesta en producción, las organizaciones deberán poder demostrar no solo qué ocurrió, sino también cómo respondieron y cómo continuaron avanzando hacia el cumplimiento.
Cinco preguntas que todo equipo financiero debería responder antes del 1 de septiembre
Con la fecha de entrada en vigor cada vez más cerca, los responsables financieros deberían poder responder con confianza a estas cinco preguntas:
- ¿Está nuestra PDP completamente conectada y preparada para intercambiar facturas electrónicas?
- ¿Podemos recibir facturas electrónicas en todas las entidades incluidas en el ámbito de aplicación?
- ¿Disponemos de procedimientos de contingencia documentados en caso de que se produzcan problemas técnicos durante la puesta en marcha?
- ¿Hemos implantado controles para evitar el procesamiento duplicado de facturas, los pagos duplicados y las declaraciones duplicadas de IVA?
- ¿Podemos demostrar nuestros esfuerzos de cumplimiento mediante pruebas, documentación y una hoja de ruta clara de implantación?
La nueva guía deja claro que una implantación satisfactoria no depende únicamente de la tecnología. Las organizaciones deben ser capaces de mantener la continuidad del negocio mientras demuestran que trabajan activamente para alcanzar el cumplimiento total.
Qué deben hacer ahora las empresas
La DGFiP no ha modificado la reforma francesa del e-invoicing. En su lugar, ha proporcionado a las organizaciones un marco práctico para gestionar las primeras semanas de la implantación.
Para los equipos financieros, el mensaje es claro. Continúen preparándose para el 1 de septiembre, completen las pruebas, conecten su PDP, validen la recepción de facturas, definan procedimientos de contingencia, refuercen los controles de conciliación y documenten todas las actividades de implantación.
Las organizaciones que mejor preparadas llegarán a septiembre no serán necesariamente las que hayan logrado una implantación perfecta. Serán aquellas capaces de mantener sus operaciones, resolver rápidamente los problemas y demostrar claramente que avanzan de forma continua hacia el cumplimiento total.
Visite nuestra página sobre el mandato francés de e-invoicing para obtener una visión completa del mandato, el calendario de implantación y los requisitos técnicos.
Fuente oficial: DGFiP, Facturación electrónica: Guía práctica para la puesta en marcha del 1 de septiembre de 2026 (disponible en francés e inglés).



