Cuando las excepciones empiezan a crecer más rápido que el volumen de facturas

El crecimiento revela las limitaciones que el proceso ya tenía

El crecimiento rara vez provoca que un proceso de cuentas por pagar deje de funcionar de un día para otro. Lo que suele ocurrir es mucho menos visible. El volumen de facturas aumenta gradualmente. Se incorporan nuevas unidades de negocio. Más proveedores pasan a formar parte del proceso. Los circuitos de aprobación se alargan. Al principio, el proceso parece responder correctamente. Sin embargo, con el tiempo las facturas permanecen más tiempo pendientes de una decisión, las excepciones requieren una mayor intervención manual y los equipos de AP dedican cada vez más tiempo a buscar información en lugar de procesar facturas.

Muchas organizaciones interpretan esta situación como un problema de volumen. En la práctica, normalmente se trata de un problema de complejidad.

Para muchas organizaciones, esto se hace evidente cuando intentan mantener la coherencia de sus procesos de AP Automation.

La realidad operativa: las facturas esperan una decisión

La mayoría de los cuellos de botella en AP no están provocados por el procesamiento de las facturas en sí.

Las facturas llegan. Los datos están disponibles. La conciliación puede realizarse automáticamente en muchos casos. Sin embargo, las facturas permanecen en el proceso porque alguien debe tomar una decisión.

Cuando el volumen es reducido, estos retrasos son manejables. Los responsables saben qué aprobaciones requieren atención. Los equipos de AP saben con quién deben ponerse en contacto cuando no está claro quién es el responsable. La coordinación informal cubre las carencias.

A medida que la organización crece, este enfoque resulta cada vez más difícil de mantener.

La incorporación de nuevas entidades genera nuevas rutas de aprobación. Los nuevos departamentos introducen nuevas responsabilidades. Los acuerdos temporales de aprobación terminan convirtiéndose en permanentes. En poco tiempo, el proceso depende del conocimiento operativo que solo poseen unas pocas personas.

El resultado es predecible: las facturas pasan más tiempo esperando que siendo procesadas.

Por qué los cuellos de botella se hacen más visibles durante el crecimiento

El crecimiento no solo incrementa el volumen de facturas.

También aumenta el número de situaciones que no encajan en el proceso estándar.

Es posible que los nuevos proveedores no sigan las prácticas habituales de compras. Las nuevas unidades de negocio pueden utilizar procedimientos de aprobación diferentes. Las adquisiciones suelen incorporar flujos de trabajo alternativos y configuraciones distintas de ERP.

Cada variación genera una nueva excepción.

Lo importante es que el número de excepciones suele crecer más rápido que el propio volumen de facturas.

Un incremento del 20 % en el volumen de facturas rara vez genera únicamente un 20 % más de excepciones. La variabilidad del proceso aumenta al mismo tiempo, haciendo que la intervención manual crezca de forma desproporcionada.

Los equipos de AP lo experimentan en forma de solicitudes recurrentes de escalado, retrasos en las aprobaciones y un número cada vez mayor de facturas pendientes de aclaración.

Dónde se acumula la complejidad de forma silenciosa

La complejidad más problemática rara vez surge de forma intencionada.

Las organizaciones añaden nuevos niveles de aprobación para reforzar el control. Los equipos locales introducen soluciones prácticas. Se crean acuerdos especiales con determinados proveedores para dar respuesta a necesidades del negocio.

Cada decisión, de forma individual, parece razonable.

Sin embargo, con el paso del tiempo, estos ajustes generan estructuras de responsabilidad superpuestas y recorridos de decisión inconsistentes.

Las facturas que antes seguían un único recorrido ahora pasan por cinco.

Los aprobadores dejan de tener claro quién es responsable. Aumentan las escalaciones. Los equipos de AP dedican más tiempo a coordinar que a procesar facturas.

Muchas organizaciones descubren que su modelo de aprobación ya no refleja la forma en que realmente funciona el negocio.

Este mismo patrón suele comenzar incluso antes de que una factura llegue al departamento de cuentas por pagar. A medida que las organizaciones crecen, las actividades de compras se descentralizan, aumenta la base de proveedores y los equipos locales adquieren mayor autonomía. Aunque estos cambios favorecen el crecimiento, también incrementan la probabilidad de que las decisiones de compra se tomen fuera de los flujos de trabajo establecidos.

Las consecuencias no suelen hacerse visibles inmediatamente en el área de compras. Aparecen más adelante, cuando las facturas llegan sin las referencias esperadas, no está claro quién es el responsable o resulta difícil determinar quién debe aprobarlas. Lo que aparentemente es un cuello de botella en AP suele tener su origen en procesos de compras que se han vuelto más difíciles de gobernar de forma coherente a medida que la organización ha crecido.

La relación con los procesos relacionados

Los cuellos de botella en las aprobaciones rara vez se originan únicamente en AP.

La complejidad de las facturas suele comenzar mucho antes dentro del proceso.

Por ejemplo, la expansión internacional suele introducir requisitos de facturación específicos de cada país y variaciones entre proveedores que generan nuevas excepciones en las fases posteriores del proceso.

La falta de coherencia en la documentación también contribuye al aumento de las excepciones. La ausencia de referencias, la documentación de soporte incompleta y los errores de validación generan situaciones que requieren una revisión manual antes de que el proceso de aprobación pueda continuar.

Al mismo tiempo, el comportamiento de compras también desempeña un papel importante. Las compras realizadas fuera de los procesos establecidos suelen llegar a AP sin el contexto necesario para que la aprobación pueda realizarse de forma eficiente.

El valor operativo de revisar los datos de AP a mitad de año

Las organizaciones que crecen con éxito no intentan eliminar todas las excepciones.

Reducen el número de situaciones que requieren interpretación.

El crecimiento genera presión porque la complejidad aumenta más rápido que el volumen. Las estructuras de aprobación que funcionaban correctamente en una determinada etapa del negocio suelen volverse más difíciles de gestionar a medida que aumentan las responsabilidades, los proveedores y las entidades jurídicas.

Analizar dónde se quedan retenidas las facturas, por qué se producen las excepciones y cómo se toman las decisiones sobre las responsabilidades suele demostrar que el verdadero desafío no es el crecimiento en sí.

Es la complejidad que el crecimiento pone de manifiesto.

Si los retrasos en las aprobaciones y las excepciones recurrentes son cada vez más frecuentes, puede ser el momento de analizar dónde se está acumulando la complejidad dentro del proceso. Una conversación específica puede ayudar a identificar los cuellos de botella que generan la mayor presión operativa.

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